Esta afirmación sólo tiene sentido en bajo un paraguas ideológico según el cual afectos y sexo son dos cosas independientes entre sí. Asumiendo esta postura, todavía habría menos argumentos para rechazar el trabajo sexual (yo no lo rechazo), pero, sobre todo, menos argumentos para no ver al otro como un simple medio para el placer propio.
La idea de gestión emocional, nefasta y abominable pero asentada en el corazón de nuestro presente, crea la falsa ilusión de que uno puede decidir sobre las propias emociones.
Dicho todo eso, toda idealización, toda (desde figuras divinas hasta personajes públicos, pasando por etapas, culturas o movimientos), se construye sobre la falsedad, sobre la distorsión. Por tanto, no se entienda que defiendo el romanticismo de la sociedad de masas.
3
#3 #3 bonibonito dijo: Esta afirmación sólo tiene sentido en bajo un paraguas ideológico según el cual afectos y sexo son dos cosas independientes entre sí. Asumiendo esta postura, todavía habría menos argumentos para rechazar el trabajo sexual (yo no lo rechazo), pero, sobre todo, menos argumentos para no ver al otro como un simple medio para el placer propio.
La idea de gestión emocional, nefasta y abominable pero asentada en el corazón de nuestro presente, crea la falsa ilusión de que uno puede decidir sobre las propias emociones.
Dicho todo eso, toda idealización, toda (desde figuras divinas hasta personajes públicos, pasando por etapas, culturas o movimientos), se construye sobre la falsedad, sobre la distorsión. Por tanto, no se entienda que defiendo el romanticismo de la sociedad de masas.abajo posmodernidad 👎🏻
1
Deja tu comentario
Necesitas tener una cuenta para poder dejar comentarios.
La idea de gestión emocional, nefasta y abominable pero asentada en el corazón de nuestro presente, crea la falsa ilusión de que uno puede decidir sobre las propias emociones.
Dicho todo eso, toda idealización, toda (desde figuras divinas hasta personajes públicos, pasando por etapas, culturas o movimientos), se construye sobre la falsedad, sobre la distorsión. Por tanto, no se entienda que defiendo el romanticismo de la sociedad de masas.
La idea de gestión emocional, nefasta y abominable pero asentada en el corazón de nuestro presente, crea la falsa ilusión de que uno puede decidir sobre las propias emociones.
Dicho todo eso, toda idealización, toda (desde figuras divinas hasta personajes públicos, pasando por etapas, culturas o movimientos), se construye sobre la falsedad, sobre la distorsión. Por tanto, no se entienda que defiendo el romanticismo de la sociedad de masas.abajo posmodernidad 👎🏻