La peor parte se la lleva el pobre bicho, con una dueña tan atenta y responsable.
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Pues yo no se lo devuelvo. A estas alturas le habría cogido un cariño increíble al bicho y conmigo, desde luego, iba a estar mejor que con esa impresentable.
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La peor parte se la lleva la mascota, que no tiene culpa de nada.
Yo sí creo que te tiene tomada la medida.